Juan Canalejo, en candelero

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Sin duda La Coruña es la urbe donde recogemos más lluvia por centímetro cuadrado. También nuestros bolsillos están llenos de aire turbador, pues huracanes y ciclones no dejan de acompañarnos a lo largo del año. Valen, sin embargo, algunos soles ruborosos tras nubes negras o el índice de humedad permanente que alimenta el reuma y nos transforma en barco con cubierta baldeada por olas recias y gigantescas… Pero todos estos elementos cooperan necesariamente a dar la mejor cosecha solidaria. Sembradura buena, tierra óptima y climatología favorable que depara el mejor legado coruñés: la misericordia, bastante más importante que el ius.
Acá existen ejemplos para todos los gustos. Renunciamos a citar nombres egregios que están en la memoria colectiva o enumerar instituciones donde la fraternidad tiene asiento y la esperanza zurea como enjambre de palomas al atardecer. Aquí cualquier vecino echa una mano, comparte la trenca o da un pedazo de pan a quien lo necesita. Las bienaventuranzas patean nuestras calles, alegres y confiadas. Pero sobre todos ellos –candelero de laurel público– ha destacado nuestro hospital Juan Canalejo al realizar 258 trasplantes en 2015, número récord de toda la red sanitaria española. Datos confirmados por el doctor Jacinto Sánchez, coordinador de trasplantes de Galicia. Esta prestación milagrosa de servicios ha sido posible gracias a los equipos médicos que han donado trabajo, sacrificio, tesón y responsabilidad en los compromisos asumidos. 
Un centro nacido para servir como el protomártir que le dio nombre –asesinado en Paracuellos del Jarama– al que algún panfletario de sacristía laica pretende borrar su DNI, pues cualquiera contamos con un amigo que ha recibido “vida” gracias a la generosa incubadora de un centro abierto sin reservas a cuantos lo necesiten, aunque no dispongan de euros para sufragar tan cuantiosos costes…

Juan Canalejo, en candelero