POR EL CAMINO

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Por la mañana en ruta desde Ponzos a Campelo observando el mar y su poderosa inmensidad; un cielo claro miraba un mar infatigable que pacientemente dibujaba una costa inaccesible. Pensaba: “Menos mal que hay costa y el mar es un guardián inexpugnable porque si no el hombre lo habría puesto todo patas para arriba”. Tendemos a adueñarnos de todo. Como niños pequeños solo queremos jugar con nuestro juguete y sembrar la envidia en los demás. Todo lleno de sonidos. Por la tarde un nuevo disco, una música “gregoriana” casi sacra a cargo de Extra life. Un regalo del bosque, una mano visible que me provee de nuevos sonidos. El disco se llama “Dream Seeds” de 2012. Lo sagrado y el mar, un año irreconocible, olvidable, lleno de mentiras o de verdades a medias y algún naufragio. El mar a veces tropieza con pequeñas rocas que en medio del agua levantan espuma y son como un lenguaje, como nuestras verdades más íntimas que nos ayudan a soportar tanta indolencia.

POR EL CAMINO