Tiempos revueltos

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Tiempos revueltos nos toca vivir; tiempos llenos de incertidumbre, egoísmo y ruptura en los que nos cuestionamos nuestros códigos sociales. Quizás estamos asistiendo a los estertores de nuestro ciclo histórico. Lo que he podido comprobar, y no sé si me alegra, es que no soy el único que piensa así, que ya me tenía preocupado. Hay más personas que opinan como yo y la última vez que lo comprobé ha sido hace unos días en la comida posterior a un acto al que asistí y en ella escuché, no por cotilleo y sí por vecindad, la conversación que tenían mis vecinos de mesa.
El tema de debate era sobre las últimas acciones de pintadas e insultos a símbolos religiosos y del estado. El caso es que al final, en los cafés, mis vecinos concluyeron que los valores que siempre sostuvieron nuestras relaciones personales, tales como el honor, esfuerzo, compañerismo, respeto a la palabra dada y a las personas, dejaron de tener la validez que no hace mucho tenían. Volviendo a casa, fragmentos de la conversación iban dando vueltas en mi cabeza, acabando por reforzar mi tesis. Es posible que la causa de los desajustes sociales que padecemos sea que hemos perdido esos valores, porque quizás nos hemos dejado de estimar como individuos para someternos a un entramado social demasiado impersonal.
Parece que a cambio del llamado estado de bienestar, que hay que consolidar, hemos bajado la guardia moral y hemos perdido el control y por tanto, los valores individuales elementales que nos hicieron crecer. Los valores de siempre los hemos cambiado por un concepto abstracto y amoldable al que llaman libertad de expresión, que todo lo justifica y que sustituye a todos los demás valores. Entrar en los templos de culto insultando a quien está allí, pintadas y actos vandálicos contra los símbolos sean religiosos o del estado no es libertad de expresión, ni modernismo, ni estado del bienestar, ni gaitas. Es una falta de respeto y un acto violento que jamás puede justificarse. Tenemos que reflexionar todos y recuperarnos como individuos sociales y seguir construyendo el estado del bienestar para todos.

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