¡VIVA EL REY!

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A mí lo de la abdicación esa me resbala. Pero puesto a pensar –no opinar– el asunto empieza a sonarme como la cosa de Franco, que nunca abdicó. Tendría bemoles la cosa. Quien tuvo que roer su renuncia al trono fue Don Juan que, por lo que fuera, no le caía bien a Franco. Pero una cosa es abdicar en plenitud de facultades mentales, un suponer, y otra, otro suponer, aguantar hasta ser carne de UCI, como hicieron con Franco.
Nada más lejos de mi intención que establecer comparaciones con nadie. Solo es una reflexión. En la Edad Media ningún rey abdicaba; simplemente: cascaba, y otro al hueco. De ahí aquello de: ¡El Rey ha muerto, viva el Rey! Y si había dos aspirantes al trono, la cosa tenía fácil solución: ¡zas, zas! a uno, y el otro, a reinar. Lo de reinar a término tenía su enjundia. No sé, quizá fuera una tradición, o que eso del trono, corona, y cetro, también tiene su erótica. Vayan vds. a saber.

 

¡VIVA EL REY!