I ENCUENTRO DE GRÁFICA

|

El pasado septiembre tuvo lugar el Primer Encuentro de artistas gráficos Alfara-Fundación CIEC, en el que participaron 12 grabadores, 6 de ellos seleccionados por la Fundación CIEC y 6 por la galería Alfara de Oviedo, en cuyos talleres de la Encina de S. Silvestre (Salamanca) convivieron durante dos semanas y realizaron las obras que ahora pueden contemplarse en el Centro Internacional de la Estampa Contemporánea de Betanzos.

La muestra da fe de la vitalidad que tiene hoy el grabado, de la pasión que despierta y de la variedad expresiva que permite, además de poner en valor de nuevo la excepcional labor de Jesús Núñez que lega a Betanzos un centro de grabado sin parangón en España y ya internacionalmente conocido. De los 6 artistas del CIEC, tres parecen haber coincidido en una reflexión ontológica: Alberto Marci que, en “Io, tu e le sirene” deja tres minúsculas barquitas y un bucle negro flotando en la blanca inmensidad del espacio vacío; Koki Varela, cuyo “Hombre histórico” nos retrotrae a las arcanas edades rupestres; y Sealtres que representa las explosivas y amenazantes fuerzas de la tierra en “Strong will continue”.

La naturaleza y sus analogías hallan expresión en la obra de Javier Jubera “El moño que tu trenzas es el nido que yo habito”, donde un pajarillo muerto y una cabellera-nido hablan de la vida y de la muerte; y de las uniones inexorables de la vida y de la muerte predican también los troncos enlazados de Roldán López Negrete. Igone Urquiza, en cambio, deriva por el camino del minimalismo objetual con su “Camisa a rayas”.

Por océanos distintos parecen navegar los artistas de Alfara, de los cuales, Rogelio Menéndez, con sus “Dulces quemaduras” indaga en la delicada poética de las emociones que pasan como hojas ligeras que lleva el viento; de felinos juguetones se ocupa J. Diego Gonzálvez en “Cristal soul”; la xilografía “Tentaciones” de Juan Falcón hace pensar en las atracciones de los opuestos; por estancias y habitaciones entreveradas de viejas casas nos lleva Pilar Vega y Gaby Selby nos introduce por extraños mapas, ciudades y artilugios, en que se afanan obreros.

Finalmente los caóticos aguafuertes de Román Fernández Crespo, titulados “Civilización Rafael Farina”, remiten quizá a las oscuras y abisales fuentes del cante jondo. Doce lenguajes de doce mundos, como las doce tribus de Israel, son prueba, una vez más, de los abiertos y misteriosos senderos del arte.

I ENCUENTRO DE GRÁFICA