Despedidas ejemplares

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Se cumplen cinco años de la renuncia, como Papa, de Benedicto XVI. Había alegado razones de dificultades físicas y psíquicas; una decisión poco usual y no solamente en la Iglesia, pero en aquel momento muchos pensábamos que era necesaria (y convencido con el paso del tiempo); el caso es que creó por ello una enorme expectación por lo raro y muchas dudas. 
Eran tiempos complicados en los que los abusos sexuales, las graves sospechas en el orden económico y el enorme protagonismo que ganaban los sectores más conservadores de la Iglesia, eran los protagonistas; su delicado estado de salud y alguna cosa más, justificaban un cambio en la Iglesia; lo dije en aquel momento y lo digo hoy. Al dimitir, el Papa Benedicto fue magnánimo e inteligente y tal valentía es digna de admiración. 
Durante sus ocho años de papado fuimos muchos los que lo criticamos por su falta de iniciativa ante los graves problemas, aunque hay que reconocer que muchas cosas le venían enquistadas de la época final de Juan Pablo II en la que el gobierno, por incapacidad física de Juan Pablo II, estaba en manos de grupos radicales que tanto daño hicieron y hacen en la Iglesia. Ha sido una patata caliente sustituir a Juan Pablo II; debió ser muy difícil en aquel Vaticano. 
La historia, que en el caso de la Iglesia va a un ritmo excesivamente lento, explicará algunas cosas. Siendo yo crítico con Benedicto, lo felicité por su valentía en la renuncia, y ahora lo de he de hacer de nuevo. Hay que reconocerle su saber estar durante estos cinco años, manteniéndose al margen de la política Vaticana y de nuevo lo demuestra en su despedida en una carta a un periodista que quería entrevistarle. Carta muy escueta en la que declina la invitación, y le dice que está llegando al fin de su vida y que se siente un privilegiado por estar rodeado (creo que de unas cinco) personas que le demuestran cariño y le acompañan en su peregrinación a “la Casa”. La Casa sin más. 
Un gran ejemplo de preparación para su marcha definitiva y que dice mucho de él. Mi reconocimiento, admiración y gracias por estos cinco años de ejemplo.
 

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