El Beneguai y los mareantes

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ANA Pontón, el rostro humano del Beneguai, está centrada en la colocación de ladrillos para levantar la nueva casa común de los nacionalistas de la nazón de Breogán –¡cuidado con el feísmo y con poner un somier como cierre de la finca!–, pero aún le da tiempo de darse cuenta de la realidad y de proclamar que los gobiernos de las mareas son “deficientes”. Tiene toda la razón, pero no haría mal en recordárselo a Avia Veira, valor emergente de la política municipal coruñesa, que purga con su soledad en el salón de plenos pecados que no le corresponden, pues los cometieron los bloqueiros que la precedieron en María Pita o a los concelleiros nacionalistas de Santiago, que cada dos por tres votan con la xente do común en los plenos, o incluso al inmortal alcalde de Pontevedra, Miguel Anxo Fernández Lores, quien, pese a su rechazo a los toros, intenta que los mareantes le echen un capote para gobernar la ciudad. Si no, alguna culpa acabarán teniendo en las deficiencias.

El Beneguai y los mareantes