EL GESTO

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Los últimos treinta años de Ferrol son la historia de una continua reconversión. La historia de hacernos cada vez más pequeños. E incluyo también a la que bautizo como la “reconversión invisible”; aquella que nos hizo perder la Capitanía General, la Flota y la reducción del Ejército por la supresión del servicio militar obligatorio. Hasta la fecha el poder político local de turno nunca se había rebelado a los gobiernos nacionales de su mismo color político. Y este comportamiento lo ha interiorizado la ciudadanía. No recuerdo haber visto nunca a un alcalde socialista enfrentarse a los gobiernos de González y Zapatero; aun al contrario la sumisión ha sido la tónica en todos ellos. Y lo expuesto es extensible a los diputados y diputadas autonómicos y nacionales de la referida formación. Por lo expuesto, el gesto que han protagonizado la semana pasada José Manuel Rey, Diego Calvo, Gumersindo Galego, y otros alcaldes del Partido Popular, acudiendo a manifestarse a la puerta de la SEPI, adquiere un especial significado. La reunión fue muy dura, tensa, incluso desagradable; y digo esto para aquellos que, intentando minusvalorar el acto, lo han calificado como “paripé”. En un lado de la mesa estaban políticos del PPdG elegidos democrática y directamente por los ciudadanos de esta comarca; por el otro estaban altos directivos designados por el Ministerio. Entre estos, y situado a la derecha de Revuelta, los populares ferrolanos se encontraron con un exconsejero de Industria socialista del gobierno autonómico vasco de Pachi López. Ya ven los extraños compañeros de cama que se hacen en política; paradoja lamentable.
En resumen, la postura de los sindicatos y de la izquierda radical es muy simple: si el alcalde no va a Madrid se le critica por ello y si va, pues también. Si el alcalde coge un bus, se le espera para insultarlo. Si ese mismo autobús lo cogen los sindicatos para manifestarse en el mismo lugar donde lo hicieron los populares una semana antes, pues es un acto de dignidad.
Todos sabemos que un alcalde no es el responsable de la política comercial de un astillero, pero cuando gobierna la derecha, los sindicatos y sus ramificaciones políticas parecen olvidarlo. En definitiva, se nota que EU está mirando el calendario electoral municipal y está arrastrando a los demás.

 

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