¿REALIDAD O FICCIÓN?

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Me confieso seguidor de esas series televisivas en las que la policía, abogados, fiscales y jueces van tirando de los hilos para llegar al ovillo, los juicios, en los que los malos “casi siempre” pagan sus culpas aunque alguno se escapa por el agujero de las triquiñuelas legales, ante la indignación ciudadana. Ya sé que son películas y que los personajes son “inventados” para dar mayor tensión dramática al guión. También sé, hasta ahí llego, que el sistema judicial norteamericano, no tiene nada que ver con el español, aunque tengamos un jurado popular como ellos.

Me quedé boquiabierto por la desagradable sorpresa de la sentencia d el caso de Marta del Castillo

Visto lo visto y escuchado lo escuchado, en el caso de Marta del Castillo, me quedé boquiabierto por la desagradable sorpresa –supongo que como miles de españoles– de la sentencia que, para ser “políticamente” correcto “acato y respeto” aunque no comparto, porque no la entiendo. Claro, cómo voy a hacerlo si soy un lego en la materia. Escucho decir a alguien que la “Ley de Enjuiciamiento Criminal” –que parece ser la culpable de este “desaguisado” judicial– data de 1882, aunque evidentemente fue modificándose, pero no lo “necesario”.

Volviendo a las series, allí, al asesino confeso le habría caído encima todo el peso de la ley. A lo mejor lo condenaban a la pena de muerte, porque por allá te son así. Siguiendo con la ficción, en la “película” el fiscal hablaría –una vez que el asesino confesara por las buenas ser autor del crimen– con su abogado y le diría: “Le va a caer la perpetua, como mal menor… pero, si confiesa donde está el cadáver, rebajaré la petición de pena”. Entonces, el abogado conversaría con su cliente y aceptarían la propuesta, como mal menor, ante lo que se avecina. Aparecía el cadáver y saldrían a la luz los encubridores. The end.

Apago la tele “mental” y regreso a la realidad judicial española, el asesino va y dice que fue él y a partir de ahí empieza el “cachondeo” –con perdón– de la búsqueda del cuerpo de Marta que no aparece. Llega la sentencia, al asesino le caen 20 años y ya está. Se acabó la realidad como si se tratara de una película de ficción. Siempre quedan los recursos para enmendar los entuertos.

¿REALIDAD O FICCIÓN?