La gaviota: sociedad ilimitada

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Pueriles y estériles  los esfuerzos del PP para explicar por qué  el exgerente se llevó una indemnización  de trescientos cincuenta mil euros además de lo marcado por la ley –después de confesar ante el juez  jugosos sobresueldos– pues la ciudadanía, harta del caso Gurtel y de  Bárcenas; todavía en carne viva por el despido en diferido  del llamado Luís B., el cabrón, tiene claro una cosa: que la mejor empresa del mundo, para sus ejecutivos y empleados, es el PP, el partido de la gaviota, mientras a la ciudadanía aplica la norma que señala, como indemnización, veintidós días por año.
Sueldos, sobresueldos, chollos por doquier. El señor Cobos, hoy presidente del Tribunal Constitucional y militante confeso del PP,  simultaneaba el chollo con un cargo en la Organización Internacional del Trabajo cobrando dietas por asistencia a plenos que coincidieron con la celebración de plenos del TC. El clásico ejemplo de emprendedor.
El PP, ya saben: a los suyos, todo… y al resto la legislación vigente, ese gran logro de la patronal y el Gobierno, para conseguir mano de obra dócil y barata.
Además, gracias a la ley de financiación de partidos, tiene jugosas subvenciones que, según le han hecho las cuentas, supone el 90% de su presupuesto. Quiere esto decir que el 90% de la indemnización al exgerente y al extesorero, la pagamos usted, su señora, su suegra, yo y el vecino del quinto. Y como es nuestro dinero el cabreo es monumental.
Y si usted es un parado o un mileurista, con nómina actual entre cuatrocientos y ochocientos euros o un pensionista que para llegar a fin de mes tiene que ahorrarse un par de cenas a la semana el cabreo solo es comparable al asco que la ciudadanía siente ante ese dineral para los suyos y recortes para el resto.
¿Hablamos de educación?
En educación –desde los comedores escolares hasta las becas para acceder a la universidad– o en sanidad aumentando las listas de espera pues  no se cubren las bajas por enfermedad o vacaciones y no se contrata para suplir a los jubilados.
Lo dicho: desde el Gobierno, el PP empobrece al país y desde Génova, el PP se convierte en una  sociedad sin límites para pagar a los suyos. Y muy ordenada… por eso destruye los ordenadores.

La gaviota: sociedad ilimitada