LA ESTRATEGIA DEL ÑU

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Debo confesar que todo esto me supera. Aunque no sea una lumbrera, no me tengo por lerdo, pero leer un periódico, escuchar la radio o ver la televisión ha llegado a suponer para mí un fatigoso trabajo intentando seleccionar, filtrar y comprender las noticias. Cierta clase de noticias. ¿Será déficit de atención? ¿Carencia de percepción? ¿Vacío de interpretación? ¿Laguna de discernimiento...? Hace ya algún tiempo que me perdí entre la maraña de casos de corrupción con la que nos desayunamos a diario. En conjunto la cosa parece clara: estamos rodeados de chorizos y desahogados que parecen salir con la constancia y precisión mecánica de una embuchadora. Pero tomados los procesos uno a uno, el asunto se vuelve un dédalo inextricable.
La cosa se complica más cuando el juez de turno decide crear una “pieza separada” –como si fuese un cuarto y mitad de solomillo que expende el carnicero–, por lo que se aconseja echar mano de un experto en genealogía para poder seguir los vericuetos de la corrupción. No hace falta más que ver los alardes infográficos con los que nos regala la prensa, que trata de ilustrarnos con enrevesados árboles genealógicos sobre los protagonistas, la relación entre ellos u otros, cuentas bancarias, papeles, informes, fechas, cantidades, desplazamientos, paraísos fiscales....
Políticos, banqueros y empresarios. Se puede colar algún mindundi intermediario, pero siempre la misma estirpe, la que detenta o aspira a poseer el poder. Los mismos personajes, pero con distintos rostros. Se cambian rápidamente de posición como los cubiletes del trilero. Ahora están, ahora no están. En el banquillo donde veíamos a fulano, está ahora mengano, que ha de ceder el sitio a zutano y éste a perengano cuando fulano, mengano y zutano se hayan volatilizado y dejado la escena libres como el viento gracias a sentencias que dicen a un tiempo una cosa y la contaria y con penas que harían de los padrenuestros y avemarías impuestos por un implacable confesor una perpetua en Sing Sing.
¿Así que los mismos personajes una y otra vez? Está claro que son una casta. Más aun, aunque formado por muchos miembros, un ente único. Sus integrantes se mueven aparentemente a su criterio y por distintos espacios, pero en conjunto viaja en la misma dirección. Y se protege usando la táctica perfecta: la confusión. Viendo documentales han aprendido la estrategia del ñu, de la cebra. No importa el individuo. Importa la manada y así el individuo quedará protegido. Siempre habrá un depredador que cometa el error de acometer a voleo al grupo. Cientos de cuerpos se cruzarán ante sus ojos confundiéndolo, sin saber a cuál de ellos dirigir el ataque. Ahí perderá sus oportunidades y agotará sus fuerzas. Abandonará. La manada quedará tranquila. Seguirá pastando. Y si por casualidad uno cayese entre las garras...bueno, es la ley de la sabana.

LA ESTRATEGIA DEL ÑU