INETERNACIONALIZAR NAVANTIA

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Es evidente que los objetivos de Navantia de cara a la internacionalización de la compañía pública no son nuevos. Desde hace ya tres lustros, han sido precisamente los contratos conseguidos con países como Noruega y Australia, y más recientemente con Turquía, los que han permitido a los astilleros mantener un alto ritmo de producción y una elevada ocupación, rota solo en los tres últimos años a medida que avanzaban los trabajos para la Armada austral. El proceso de recortes en Defensa es el que ha afectado notablemente a las factorías, que no han podido suplir la caída en la actividad con contratos nacionales. Abrir los talleres a otros segmentos, como es el off shore –ya abordado con anterioridad– o la energía eólica constituye, además de las nuevas construcciones, la única, por lo que parece, vía posible para salvar la difícil situación de los astilleros.

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