Cuestión de prioridades CUESTIÓN DE PRIORIDADES

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Hoy es viernes y, como todos los viernes, a los españoles nos toca tener el alma un poco encogida a la espera de conocer a qué ámbito de nuestras vidas afectarán los recortes de Rajoy, esos que tanto gustan a los alemanes (tal vez porque ellos no los padecen) y que siempre se producen antes del fin de semana.

Por lo menos, en este terreno los gallegos podemos estar un poco más tranquilos. Llevamos ventaja frente al resto de españoles gracias a que la Xunta se empeñó, hace ya un par de años, en apretarse/apretarnos el cinturón.

Así, ahora que sabemos que las malas de la película son las comunidades autónomas y que España se hunde por culpa de las embajadas en el exterior y el exceso de gasto en trajes regionales, nosotros, nos libramos de la quema.

De los miles de millones de hay que ahorrar, a los galaicos nos corresponden solo 63, tan pocos que hasta entran ganas de saltarse la austeridad y gastárselos en un par de fiestas del marisco a las que estarían invitados todos los ciudadanos.

Mientras, en Cataluña se quejan amargamente de que el Gobierno no les deje cobrar cinco euros diarios a quienes estén ingresados en un hospital y en Madrid se aprestan a instalar peajes en las autovías autonómicas a imagen y semejanza de nuestros vecinos portugueses. Eso sí, por ejemplo, en Cataluña, funcionan ocho canales autonómicos de televisión que, es de suponer, son fundamentales, mucho más que la economía de quien tenga la desgracia de caer enfermo.

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