Reflexiona España

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A ver si lo conseguimos porque nos lo ponen bastante difícil. Entre insultos, descalificaciones y falsas noticias que nos inundan, nos piden ahora nuestros políticos que nos relajemos para pensar a quién le otorgamos nuestra confianza para ponerse al timón de nuestra nación los próximos cuatro años, o quizá los próximos cuatro meses, vaya usted a saber. 

Se me ocurre sugerir que esta jornada de reflexión se la aplicaran ellos, los políticos que nos saturan de mensajes cruzados y tantas veces contradictorios, y la aprovecharan pare pensar sobre lo que han hecho y los méritos o deméritos con los que nos a piden el voto. Creo que los españoles hemos dado más pruebas de mesura y talante que nuestros representantes públicos, sobre todo en los últimos tiempos, en los que han desaparecido los hombres (y mujeres, no me vayan a desterrar) de Estado para ser sustituidos por profesionales de la política más preocupados por sus sueldos y poltronas que por los intereses del país. 

Entiendo que lo que ahora nos ponen como tarea para el día de hoy es si queremos un gobierno Frankenstein, como llamó Rubalcaba al de la moción de censura, con socialistas, comunistas, separatistas y herederos de ETA, o bien otro, aparentemente menos asilvestrado, pero cuya conformación está por ver, porque nunca la derecha estuvo tan viva y multiplicada como ahora. A la izquierda de la derecha están los de Rivera, que tan pronto pactan con Sánchez como apoyan la investidura de Rajoy y todo ello en menos de dos meses, como sucedió la legislatura pasada, lo que le valió el calificativo de “veletita naranja” que con ingenio le regaló el líder de Vox al partido de Rivera. No le falta razón a Abascal, no hay más que ver lo que sucedió en Andalucía, donde Ciudadanos pasó de apoyar a Susana Díaz a formar parte ahora de un Ejecutivo del PP, con el permiso de Vox, al que detestan públicamente, pero en el que se apoyan para gobernar. 

Otra pieza de esta derecha es el PP, que, tras la llegada de Casado, parecía haberse rearmado frente a Sanchez, pero que pocos meses después se difuminó y planteó una campaña de perfil bajo que no parece haber cuajado si miramos las encuestas. En Galicia, la campaña popular ha pasado desapercibida, como si todos se hubieran contagiado del mal de la desmovilización, en un momento que era necesario lo contrario y que quizá tenga su origen en la imposición de unos candidatos foráneos nada integrados en el tejido social, salvo excepciones como el caso de Miguel Lorenzo candidato al Senado por La Coruña, que ha acreditado su trabajo durante estos años. 

Y finalmente el nuevo fenómeno que supone Vox, que ha revolucionado y protagonizado la campaña al calor de su éxito en Andalucía y cuya capacidad de movilización a quedado patente, falta por ver si se traduce en escaños, pero la demoscopia le augura un éxito que ya no sorprenderá a la mayoría. De como se repartan los escaños estas tres fuerzas dependerá la posibilidad de un gobierno alternativo al del monstruo, me refiero a Frankenstein. Sobre todo esto hemos de reflexionar nosotros y ellos, los políticos, deberán hacerlo sobre lo que está sufriendo España y el porqué. Mañana votaré pensando en España. ¡Que Dios reparta suerte!

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