PURRÚS

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Mientras a uno le condenan por 50 picogramos de clembuterol (algo así como un purrú pequeñito en el gayumbo), a otros, cagados hasta el cinturón (gürtel en alemán), les declaran no culpables. Tengo dudas acerca de la equidad de la justicia; incluida la divina. He oído que a esta se llega sin abogado defensor. Claro que, para lo que a veces pueden decir de ti, mejor ir sin que con; y es lo que te ahorras.

Es tan creíble que Cleopatra usara tampax como que Alberto Contador tomara clembuterol; anabolizante que hace siglos no se usa en deporte, pero lo puedes encontrar en un bistec, porque es un engordante barato para ganado, al que hace retener líquidos y así pesa más. El TAS (Tribunal Arbitral du Sports), condena a Contador, no por haberse dopado, sino por tener esos 50 picogramos en su cuerpo. Y al juez Garzón le va a caer el pelo, no por condenar al franquismo, sino por considerarse competente para juzgarlo. Lo mismo que cualquier biennacido, con o sin Constitución, que le tutele. ¡Nos ha jodío el Tribunal Supremo!

Pero ¡ojito al dato! todavía falta por verse el juicio al Excelentísimo Sr. Duque de Palma. Me juego la jubiablación con quien sea, que nos sorprenderá el falo, digo fallo, que nos meterán como ejemplo de justicia para todos, ya experimentado antes.

Un refrán italiano dice “si ciu petere, non piu estringere” (si te tiras un purrú, no aprietes el culo). Pero jamás lo hagas en un ascensor. Podría oler a justicia.

PURRÚS