OPINIONES DE CAFÉ

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El pasado viernes, día 4 de marzo, salió publicada en el país “Navantia y Arabia Saudí: el extraño caso del acuerdo máximo” . Para evitar cualquier tipo de error voy a entresacar en su literalidad algunos párrafos de él, obviando otros pasajes de una hipocresía tan burda, que ni siquiera merecen que perdamos nuestro tiempo. “Amnistía Internacional, FundiPau, Greenpeace y Oxfam Intermón hemos denunciado que esta operación viola la normativa española e internacional sobre comercio de armas. Nos oponemos a esta operación porque en este momento existe un riesgo claro de que estos barcos podrían utilizarse para llevar a cabo ataques militares directos a la población civil, ataques indiscriminados contra civiles en Yemen y para mantener un bloqueo naval al que Arabia Saudí somete a dicho país desde marzo de 2015”. Estos señores suponen que unos barcos de alta tecnología van a ser utilizados para atacar a la población civil; es decir, que los sauditas “se gastan una pasta” con el único objetivo de matar a niños, enfermos y ancianos. Ni mencionan qué es lo que pasa en Yemen, un país en plena guerra civil donde los sauditas combaten a los  hutíes financiados por Irán. Tampoco comentan que Yemen es hogar de Al Queda en la Península Arábiga. “El respeto al derecho internacional humanitario está por encima de otras consideraciones, incluidas las económicas” Totalmente de acuerdo, ¿Qué tal si se lo hacemos entender esto a los hutíes y a los de Al Queda? Podríamos ir allí, explicárselo y como dijo hace poco la alcaldesa de Madrid, darles luego un abrazo muy fuerte. La diferencia entre los trabajadores de Navantia y estos señores, es que unos se ganan su sueldo con el sudor de su frente y otros viven con el dinero seguro de la subvención.  Navantia ni quiere, ni debe, vivir de limosnas, quiere vivir vendiendo su capacidad tecnológica e industrial. Lo más alucinante es que se tache a los trabajadores de Navantia como meros “peleles” del mal, poco menos que esclavos obligados por el Estado a fabricar armas con las que se cometen un sinfín de atrocidades. ¿Cuántas vidas han salvado los barcos construidos en Ferrol? ¿Cuánta seguridad han llevado por el mundo? “Otro argumento esgrimido en este debate ha sido que si España no vende estos barcos a Arabia Saudí, lo hará otro país”. No tiene por qué ser así”. Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja.

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