Desmemoria

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Días atrás alguna prensa de este país puso gran énfasis en airear una presunta financiación extranjera de Podemos. En todo caso, sea o no verdad, pues existen serias dudas sobre las pruebas aportadas, hay medios y personas que buscan el titular fácil.
No vamos analizar las implicaciones legales o morales de ese tipo de financiación, la cuestión aquí es el grado de hipocresía que hay montada en torno a este tema. A veces nos olvidamos que hay fundaciones y ONG localizadas en muchos países –con fines exclusivamente políticos– que reciben grandes aportaciones dinerarias de estados extranjeros. Pero hoy no analizaremos tampoco este asunto, pues daría para varios artículos, sino que vamos a centrarnos en la amnesia selectiva existente en este circo ibérico. Es importante hacerlo para observar los dobles raseros que se utilizan cuando se quiere atacar al contrario o argumentar algo.
Algunos años antes, pocos, del fin del franquismo los socialistas españoles empezaron a recibir ayuda económica masiva del exterior, básicamente de la socialdemocracia alemana. No hay que olvidar que Willy Brandt, que era entonces el jefe del poderoso SPD (el Partido Socialdemócrata Alemán), fue el padrino político de Felipe González. La fundación Ebert, que es una organización de la socialdemocracia germana, ayudó a la formación de un gran número de cuadros socialistas y de la propia UGT. Hay que tener en cuenta que en 1975 el PSOE tenía unos 1.500 activistas y un presupuesto mensual de 125.000 pesetas, lo cual explica muchas cosas. La realidad es que el partido carecía de todo en esa época. Por no tener –a pesar de ser un partido histórico– no tenía casi militantes. Así que, sus responsables en el interior del país tenían que reconstruirlo, preparar cuadros, alquilar locales, todo un reto. 
Entonces fue cuando la fundación Ebert se puso a trabajar. Empezó organizando cursos, unos 3.000, además de crear un think-than (IESA) en Madrid dirigido por Javier Solana. Sin semejante derroche de recursos el PSOE no hubiera alcanzado el poder en 1982. De hecho, Felipe González, antes de ser presentado por Willy Brandt a la aristocracia política europea, era un desconocido. Nadie lo conocía ni en Europa ni en España.
En todo caso, la ayuda de los socialdemócratas alemanes entraba dentro de la normalidad. En aquella época no era una cosa extraña ni antinatural. El PSOE, como hemos mencionado antes, no tenía medios económicos ni tampoco técnicos, lo cual significaba que tenía que recibir apoyo desde fuera, de lo contrario le hubiera sido difícil competir con el PCE. En realidad, la ayuda de los alemanes no era desinteresada, sino que era precisamente para  neutralizar y debilitar a los comunistas. Así que, los políticos teutones decidieron proteger a los socialistas. Fueron sus tutores. Nadie en aquel momento, ni más tarde tampoco, consideró esa acción como una intromisión en los asuntos españoles ¿Se imaginan ustedes la que se hubiera armado hoy si un gobierno extranjero estableciera una oficina en Madrid para financiar un determinado partido político? El escándalo legal, político y mediático hubiera sido para alquilar balcones. 
Muchas cosas han cambiado desde aquellos días, también las leyes. Hoy los partidos del sistema no tienen necesidad de recibir ayudas foráneas, se financian de otra manera. De una manera poco transparente. Recordemos el caso Filesa que salpicó al PSOE y ahora los escándalos del PP. Aunque la llamen financiación “irregular” es corrupción pura y dura. La realidad es que lucha contra esa plaga, si antes no se cambian algunas cosas, será más un deseo que una realidad. Parte de la corrupción existente en el país, además de las ansias de enriquecimiento personal de muchos políticos, está en la financiación de los partidos. El sistema no es transparente, existe una gran opacidad en las cuentas de los partidos. Muchas de las donaciones ni siquiera se hacen públicas. 
Es importante refrescar la memoria para desactivar el fariseísmo político existente que rodea la financiación de los partidos. La desmemoria no suele ser buena compañera. 
 

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