MILLONARIOS

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Según el Instituto Nacional de Estadística, España es el noveno país del mundo con más millonarios entendiendo como tales a los hogares cuyo patrimonio total supera el millón de dólares, incluyendo acciones, bonos, dinero en efectivo y propiedades inmobiliarias. Dentro de este colectivo, inferior al 5% de la población española, hay quince familias que suman una fortuna de 63.000 millones de euros y utilizan las denominadas sicav (sociedad de inversión de capital variable) como instrumento financiero para tributar escasamente el 1% del impuesto de sociedades mientras que los asalariados que superamos los 18.000 euros tributamos el 21%.

La Agencia Tributaria no puede investigar a las sicav y los grandes grupos parlamentarios no quieren modificar esta norma. Para mayor cabreo de los que cumplimos con Hacienda, los defraudadores españoles tendrán hasta el 30 de noviembre para blanquear su dinero negro sin castigo penal, a cambio de abonar una tasa del 10%, mucho menos de los impuestos que tendrían que haber pagado.

Es evidente que si hubiera justicia fiscal en España y las grandes fortunas tributasen razonablemente, podríamos cuadrar el balance presupuestario del Estado sin hacer estos recortes que nos abocan a la recesión. Nos advierten las autoridades de que las grandes fortunas españolas no se dejan cobrar y que si les obligamos amenazan con marcharse de España. ¿Merece la pena que vivan en nuestro país? ¿Realmente se marcharían?, y si esto ocurre, ¿sería tan grave?

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