El demoledor diagnóstico del doctor Pérez Reverte

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A Arturo Pérez Reverte le dio por la pluma y acabó sentado en el sillón T de la Academia de la Lengua, pero si le hubiese dado por el bisturí ocuparía el quirófano T de la de Medicina, porque ojo clínico tiene como para diagnosticar con precisión la enfermedad de alguien sin ni siquiera auscultarle. Sus críticos –que os ten dabondo– aseguran que todo son casualidades y que como mucho se le puede considerar un chamán, pero la realidad es bien diferente; solo hay que pensar en lo acertado de su dictamen sobre Pedro “La sonrisa” Sánchez: “Me parece un aventurero de la política. No tiene escrúpulos, sabe que los españoles no tenemos memoria y miente sin ningún complejo.”. ¡Qué exactitud!, ni que fuese médico del palacio de la Moncloa y hubiese estudiado a fondo el historial clíninco del presidente.

El demoledor diagnóstico del doctor Pérez Reverte