¿CRISIS?

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Mientras haya fútbol, la crisis es una entelequia. Todo son “invenciones” alarmistas de los medios de comunicación y de los tertulianos especializados en economía. No hay crisis, aunque todo el mundo la padezca… Última jornada de fútbol en Primera,… los campos llenos, los aficionados dispuestos a todo… a disfrutar, a sufrir, a llorar, incluso a invadirlos desbordando sus pasiones en el césped. Mañana será otro día. ¡Que espectáculo! La culpa siempre, para bien o para mal, del árbitro y de los jueces de línea.

Oigo por la tele que alguien insinúa, sin pruebas, que hay mucho “chamullo” en el fútbol. ¡No me lo puedo creer!

 

Oigo por la tele que alguien insinúa, sin tener pruebas fehacientes, que hay mucho “chamullo” en el mundo del fútbol… ¡No me lo puedo creer! Los equipos que descienden “braman” ante presuntas irregularidades. Cosas “raras” dicen. Tienen la opción al “cabreo” como sus seguidores, que abarrotan los campos, mientras los “reventas” se forran. Pasión, de un lado u otro, a flor de piel. Se habla con sordina de trapicheos. Se dice que el que tiene las “cuentas claras” desciende por deméritos deportivos, mientras otros que están con la “concursal” a cuestas mantienen la categoría.

Todo el mundo habla de la feria futbolística según le vaya en ella. “É todo unha trapallada”, comentaba un vecino de mi aldea, ante el televisor –de pago–. En el fútbol nunca hay crisis, aunque sí muchas deudas, mientras la “pasión” tenga a la razón acongojada. Se habla de millones de euros, de deudas con Hacienda, de traspasos “muchimillonarios” que indican que lo de la llamada “crisis” no va con el fútbol. Y uno, visto lo visto, se lo cree. Antaño, se decía –lo decían– que el fútbol, cuando había un partido por semana, era el “opio del pueblo”. Ahora que hay días en que no hay fútbol, no sé cómo se llamará el asunto.

Mejor, “no comment”. Lo malo es que con el final de la Liga y las “copas”, llegará la resaca para los futboleros. Y entonces notarán esa “crisis” que dicen los “economistas” que hay. La salvación está próxima, en Europa… Allá vamos, en excursiones multitudinarias, vuelos chárter y euros para gastar. El fútbol nos llama. De allá volveremos, ojalá que con las bufandas de turbante y no como “paño de lágrimas”.

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