TRES A CERO

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YRajoy de portero. El atril vacío, donde esperaban Iglesias, Sánchez y Rivera, era de lo más elocuente. Antes, el presidente del Gobierno había dicho que no podía acudir a todas partes, pues tenía que gobernar. A esa hora estaba en Telecinco… gobernando ¿? la emisora de televisión. Otro día juega al futbolín con Bertín Osborne y antes se dedicó a platicar sobre lo que más le gusta: la Liga de fútbol y el Real Madrid. 
Al día siguiente del reto, los periódicos titulaban: “Los candidatos del cambio consolidad su opciones” o “Para los espectadores el ganador fue Iglesias” y “Fue un cuerpo a cuerpo duro y brillante”.
Naturalmente para el grupo que aúpa al partido que gobierna se minusvalora el debate y se encuentran toda clase de triquiñuelas para justificar el atril vacío. Los ciudadanos, en las redes sociales, no tragan. Un presidente que juegue al futbolín y al dominó; que conozca la alineación del Madrid o recuerde las hazañas de Gasol, no le vale para la gobernanza del país. Lo más, para competir en las secciones deportivas.
Y por eso, en el debate de “El País”, los presentes aprovecharon para desmontar toda la estrategia del PP y las manifestaciones –un vaso es un vaso, un plato es un plato– de su líder. Así, el representante de Podemos le recordó las promesas de lucha contra la corrupción y apoyo a la justicia, que la Policía estuvo 14 horas en Génova buscando pruebas para encontrarse con un ordenador “esnafrado”.
La posición de Rivera de perfeccionar el Estado de las autonomías deja corto y caduco, el programa que agita el PP. Ante las últimas promesas de Rajoy sobre el empleo, los contratos y las ayudas a las empresas, Sánchez prometió derogar todas las leyes del PP en materia laboral y judicial; todos los presentes y un público que vivió en directo el debate y pudo hacer preguntas recordaron los recortes, las promesas incumplidas y la silla vacía (atril, en este caso) recordaron el escapismo del presidente y sus disculpas surrealistas cuando se le ve, en otros foros, en distintos programas, donde se le trata entre algodones. 
Los comentaristas aseguran que la ausencia de Rajoy fue algo calculado: por un lado, obviar el auge de Ciudadanos, que le está “comiendo” votos a miles, evitar a Iglesias y jugársela contra Sánchez, aprovechando ¡aún! la cacareada herencia de ZP.
Lo dicho: 3-0 y Rajoy de portero.

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