Érase una vez...

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Érase una vez, en la ciudad de F*** azotada por la crisis, una joven madre, de nombre Mª Jesús S., su compañero y un hijo de tres años.Tras haber tenido que abandonar la vivienda de alquiler en que habitaban (la pareja está en paro y carece de ingresos), la suerte, en sus vidas, se presenta en forma de emocionante solidaridad: el pasado marzo, un ciudadano con derecho a una vivienda en Recimil, les cedió, por escrito, los derechos de ésta a nombre del pequeño. Ello se ha producido bajo auspicios de la organización “Stop Desafiuzamentos”.
Aunque su lucha por la vida sigue siendo durísima (dependen, para alimentarse, de la ayuda de Caritas y la Cocina Económica), Mª Jesús había recuperado la sonrisa, la esperanza: es importante, fundamental, el contar con un nido, un refugio seguro, sobre todo para tu hijo, que no tiene por qué crecer entre tanta tristeza, tanto miedo al futuro. A la ciudadana S., sin embargo, se le ha helado, de repente, la sonrisa. Se ha enterado de que, por cuestiones burocráticas, su nombre ha vuelto a figurar en una lista de desahucios… Otra vez no, por favor… No se sienten capaces de pasar por el trago nuevamente de verse arrojados a la nada con su hijo… ¿No vivimos en un Estado de Derecho…? Las garantías constitucionales, ¿se han convertido ya en papel mojado…? ¿Quiénes son los responsables de crueldad semejante…? ¿Qué debería ella explicarle a su hijo, que no entiende, pero siente, por prepararlo, de algún modo, para el día en que unos coches se paren enfrente de su hogar y les obliguen a desalojarlo por la fuerza…?
Ella sabe que sus vecinos la apoyan. De materializarsela injusticia, los van a respaldar a pie de calle…Ello la enorgullece: pertenecer al bando de los no corruptos, al pueblo generoso, capaz de posicionarse ante la desgracia ajena. Mientras tanto, todas las noches, para verlo sonreír, debe narrar a su hijo un bello cuento, antes del sueño…Ahora no encuentra cómo, ni fuerzas para hacerlo…¿O es que acaso le va a contar “Hansel y Gretel”…? Hasta la gramática de la fantasía les han robado a nuestros niños...

Érase una vez...