El concejal alque le quedan pocos días

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HAY un/a concejal/a coruñés/a que, pese a su declarado laicismo, anda emulando a santa Teresa, al menos en eso de vivir sin vivir en sí mismo. La cuestión es que mientras las malas hierbas proliferan por la ciudad gracias a que la concejalía decidió prohibir el uso de los herbicidas, él/ella escucha todos los días cómo le siegan el césped bajo los pies. Su papel en las últimas semanas se ha limitado a tener que comerse los marrones que ningún otro miembro del Gobierno local quiere asumir y hasta los funcionarios hacen porras a sus espaldas sobre el tiempo que tardará en salir por la puerta de atrás y sin honores. Y lo más curioso es que ni tan siquiera lo ha hecho mal en su departamento. La realidad es que ha cumplido, aunque eso tampoco es difícil de lograr teniendo en cuenta el nivel medio demostrado por los mareantes en el tiempo que llevan en María Pita. Seguiremos esperando noticias.

El concejal alque le quedan pocos días