Traslaciones

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Xerión, galería de arte sita en la calle de Modesta Goicouría, hasta el próximo día 30, en horarios habituales de mañana y tarde, ofrece “Traslaciones”. Poesía e imagen” a cargo de la familia Ocaña, Jaime y Ángeles, hijo y madre. “Aviador”, “Reconstrucción”, “Desmesura” son algunas de las creaciones que se nos ofrecen como rampa de lanzamiento hacia estruendos mágicos que palpitan en nuestra conciencia de tipos civilizados. ¿Traslación como figura retórica o simple metáfora? ¿Un dicho intencional? ¿Traducir al lenguaje común? ¿O unir partes de una misma cosa? ¿Cohesión de amor materno y filial como trabazón original?
Ángeles Ocaña es una peregrina de largo y variado caminar. Su cayado conoce muchos lugares y primaveras. Proteica. Indagando horizontes que jamas acaban. La vida ha dado arrojado por el cubilete de la fortuna. Al tiempo, desde Nueva York, la poesía de su hijo Jaime-jefe de Departamento de lenguas clásicas y modernas en Brunswiek School-aporta el bagaje de experiencias y contactos de la Gran Manzana como proyecto híbrido que combina arte y escritura con estilo fuerte y vocacional.
Un reto hecho de sonrisas y afectos y reproches domésticos. Una urbe que fascina y seduce. Con pinceladas, óleos, ceras y acrílicos de Ángeles y el lento fluir del olvido poético que pasa por la playa a la que besa y dice adiós. Poemas y cuadros. Un estupendo programa informativo con ilustraciones.
Resulta difícil explicar esta relación materno-filial si no acudimos a la fábula, la mitología o la lógica freudiana. Quizás haya mucho de fisiología orgánica en dos seres unidos por el cordón umbilical de su placenta. Habría que acudir a la descripción de Bourget que nos viene como anillo al dedo para cerrar esta columna: “El arte no es nada sin alma. El pensamiento está en la literatura, como la luz en la pintura”.
¿Vale como tarjeta de presentación?

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