El sádico comunista, a veces

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Lo ha dicho Gallardón, no yo. “Gobernar es, a veces, repartir dolor”. La cuestión no está en saber si la frase es fruto de su incomparable intelecto (él al menos se lo cree) o si es producto de la bien pagada brillantez de algún asesor de comunicación. La pregunta es si hay causa o razón para causar dolor y cómo se reparte.

Hablemos de tasas judiciales, por ejemplo, y de intereses corporativos. Están exentos del pago de las tasas los procedimientos electorales. Vaya. Ahí el sr. Gallardón no parece ver intereses corporativos o, cuando menos, no cree que los partidos políticos (tampoco el suyo) hayan de ser beneficiarias de sus sádicas normas equidistributivas.

Les daré unos datos redondos. Los gastos de funcionamiento de Juzgados y Tribunales ascendieron a 1.313 millones de euros en 2011. En ese año se recaudó por la tasa judicial 164 millones. La previsión de recaudación por la nueva Ley de Tasas es de 306 millones. Hasta ahora sólo pagaron tasa las sociedades que superaban ingresos anuales de 8 millones de euros.

Con la nueva Ley las personas físicas que vivan en una familia cuyos ingresos totales superen los 1065 euros tendrá que pagar para una tasa para que un Juez declare la razón que creen tener.

Si ganan menos y quien ir con abogado de su elección y confianza, en principio, también. Eso efectivamente es repartir dolor, pero eso no es gobernar. Gobernar ha de ser decidir la mejor alternativa posible. O la menos mala, cuando menos. Fíjense si es fácil. Si, por ejemplo, se duplicase el importe actual de las tasas a las grandes corporaciones, ya se recaudaría más de lo previsto con el actual sistema.

Si se multiplicase por 1,5 lo que pagan las grandes corporaciones y se rebajase el umbral de las exentas a entidades que facturen más de tres millones de euros, se recaudaría más.

Si se gravasen como sujetas a tasa las contestaciones a la demanda de las aseguradoras, ni les cuento lo que se recaudaría. Así se repartiría el dolor, pero entre quienes pueden asumirlo.

Por lo demás, ¿alguien se cree que el hipotético incremento recaudatorio de 140 millones de euros puede tener como contrapartida el limitar como se hace el acceso de los españoles a la Justicia y justifica el enfrentamiento del Ministro con todos los sectores judiciales? Sólo por estar presentes en el Congreso de los Diputados, los partidos políticos percibirán de subvención durante este año, 86,5 millones de euros. A eso hay que sumarle la subvención por presencia en municipios, elecciones europeas, subvenciones a asociaciones y fundaciones filiales…

En el año 2007 la broma ascendió a 280 millones de euros, que pagamos todos. Si vamos a llamar peseteros a los discordantes, vamos a empezar con el sr. ministro, exponente máximo de político profesional durante ya 30 largos años. Para terminar: según datos de la memoria de beneficios fiscales que acompaña a los presupuestos de este año, la litigiosidad viene reduciéndose progresivamente desde el segundo semestre de 2008 hasta ahora. Esos datos se confirman con las Estadísticas que publica el Consejo General del Poder Judicial. Lo contrario, medias verdades o medias mentiras del Sr. Gallardón. Como prefieran.

Otro día, si me dejan, hablaré de la forma de computar los procedimientos en nuestro país, a diferencia de lo que ocurre en otros. Verán en qué quedan los datos.

Pero la pregunta es: si los pleitos disminuyen por sí solos, ¿a quién beneficia que la litigiosidad descienda todavía más ? ¿Es el interés general de los españoles o es el interés general de las grandes corporaciones y del propio Estado a quienes Gallardón quiere proteger de los litigios? Tengo la respuesta clara pero si dudan, y si tienen ocasión , no dejen de ver el documental “Ladrones del sueño americano”. Y después de verlo, reflexionen un rato y compárense. Si es a ahí a donde España quiere llegar, si es así como el sr. Gallardón quiere gobernar, si es esa la forma de repartir dolor que quiere protagonizar, yo quiero marcharme.

David Vidal es abogado

El sádico comunista, a veces