ZARA INDITEX

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Entre todo este tremendo “cacao” en que se mueve la economía española y en el medio de tantas desazones que afectan a muchos del grueso de los españolitos de a pie, el imperio creado por Amancio Ortega continua brillando con luz propia.

Si alguien lo duda puede preguntar a los felices poseedores de acciones de la firma, que no paran de recoger dividendos. Por todo ello, de nuevo adquieren actualidad –porque la siguen teniendo- las declaraciones que en su día hizo públicas el actual presidente, Pablo Isla.

Dejó claro que Inditex está aumentando sus ventas en 14% en plena crisis y los expertos dicen que podría subir otro 54% hasta el año 2015, en tanto que el citado Isla opina que el potencial de crecimiento de la compañía es todavía muy alto.

Y todos nos preguntamos: ¿Cuál es el límite del imperio textil más poderoso? ¿Dónde está el secreto? Para estas preguntas podría haber ciertas pistas que ayudarían a obtener claras respuestas. Por ejemplo: desde que un diseñador concibe una aprenda hasta que llega a las tiendas pasan sólo tres semanas, Zara apenas invierte en publicidad el 0,5% de las ventas. “La marca es la tienda”, dijo ISLA.

Aunque han empezado a imitarla, ni GAP ni H&M pueden aún competir con Inditex. Son muy lentas. Para la firma de Amancio, la calle es la pasarela. Parece una tontería, pero supone una revolución copernicana.

En el centro del universo de la moda, que antes giraba alrededor de las estrellas del diseño, Inditex ha situado al ciudadano de a pie, a la tienda. Déjenme ustedes que me fije un poquito en Arteixo. Allí está el cuartel general. La sede ocupa un edificio de 95.000 metros cuadrados en el Polígono de Sabón. Patronista y costurera recrean los nuevos diseños a la antigua usanza. Luego el resultado se prueba en un maniquí. En el ordenador se despieza cada parte del diseño para aprovechas al máximo la tela. El puzzle creado por la patronista pasa luego a una gran sábana de papel sobre la tela que va a ser cortada. Las piezas cortadas se introducen en unas bolsas de plástico con destino a la zona de costura. Una vez cosida la prenda, se le da un repaso. Luego se cuelga en la percha y se realiza el control de calidad.

El “carrusel” de ZARA transporta 10.000 unidades por hora y permite organizar el pedido por cada tienda. El almacén, con 500.000 metros cuadrados, parece infinito.

En 48 horas las cajas llegan a todas las tiendas del mundo por tierra o aire. Como dijo McArthur, “volveremos”.

Queda mucho tema por explicar.

 

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