Los últimos días en Suiza

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SUIZA es un país peculiar que en otros tiempos estuvo lleno de emigrantes gallegos. Venían de vacaciones en el verano, a pasar las vacaciones en casa, a bordo de unos coches –casi haigas para lo que se estilaba por aquí– en cuya trasera se veían las letras “CH”, que había quien creía que eran la marca. Los suizos, en cambio, lo tenían claro, sabían que significaba Confederación Helvética; como tienen claro ahora que a Anna Gabriel, la mayor influencer de la Cataluña contemporánea, pues puso de moda cortarse el pelo al estilo de las nekanes, no le van a conceder asilo político. Ni siquiera su cambio de hair style le ha servido de nada. Lo primero que hizo al llegar al montañoso país fue llamar a Rupert. ¡Te necesito! ¡Y menudo cambio! Luce melena suelta, sin flequillo... hasta puede pasar por una niña pija, pero ni así. Le han recordado que el plazo de su estancia legal está a punto de expirar, ya que no ha conseguido un trabajo que la justifique. O la familia Urdangarin, que también anda por allí, la contrata de asistenta o su futuro está muy poco claro.

Los últimos días en Suiza