Civiles

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No hay encuentro en que uno no se tropiece con un “investigador histórico”, de nuestra oscura historia, de nuestra muerta historia. Soportamos lápidas de muertos que todavía nos siguen enfrentando a unos contra otros.  Si no es el bando republicano es el nacional, si no, la pregunta ¿dónde está en este pueblo la sociedad civil? Los ojos de los muertos nos siguen mirando porque aquí nadie descansa en paz. Escondidos en sus casas se afanan los cultos de este pueblo en tener su lugar en la historia, publicando algo que por otra parte nadie reconoce porque pertenecen a esos saberes ásperos y arañados con mucho sacrificio. Ese polvo de los libros acaba cubriéndolo a él y arrinconando su saber en los cenáculos o salas donde sus amigos aplaudirán su ingrata labor. La sociedad civil es un aire fresco que entierra todo guerra-civilismo que sigue inundando adoquines y calles aunque nos venguemos de ellas destrozándolas. Si tuviéramos vida la historia sería un juego. En los bosques nadie piensa en la historia, un sueño que no nos deja despertar.

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