UN DIRECTOR TEMEROSO

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El grupo teatral Caixagalicia, fundado en 1983 y dirigido desde entonces por Víctor Díaz Barús, está temeroso y se siente amenazado en sus actividades por consecuencia del tsunami financiero que atraviesa la entidad coruñesa. Corren malos tiempos. Demasiadas vacas flacas sobre un prado agostado. La cultura siempre necesita Mecenas, apoyos y subvenciones para subsistir por grandes que sean los éxitos alcanzados. Sin embargo, desgraciadamente, las prioridades se imponen selectivas a la hora de elegir recortes y sacrificios.

Pese a todo en noches oscuras lucen estrellas y no hay mal que cien años dure. Coraje, vocación, sacrificio

¡Lástima que este carro de Tespis pueda desequilibrarse, que estos cómicos de la legua frustren sus actuaciones, que tantos intereses educativos creados para potenciarlos desemboquen en caos kafkiano o a la espera de un Godot gozoso que no llega…! Pese a todo en noches oscuras lucen estrellas y no hay mal que cien años dure. Coraje, vocación, sacrificio. Así se superan las dificultades cuando la fe acompaña como ocurre con la labor emprendida por nuestro amigo Díaz Barús empeñado, contra viento y marea, por consolidar nuevos ensayos de obras que ofrecerá próximamente, “La dama del alba”, de Casona, y “La venganza de Don Mendo”, de Muñoz Seca.

Títulos que añadir a la larga cadena de éxitos del grupo –premiado en Sada, Albox (Almería), Calvo Sotelo y Alexandre Bóveda– con representaciones como “La casa de Bernarda Alba”, “Yerma” y “Las brujas de Salem”. Al final concluimos que el hombre es el sistema, que los escenarios pueden improvisarse en cualquier sitio, que los cómicos hacen de tripas corazón para representar su farsa personal: “La que alivió en posadas aldeanas el cansancio de los trajinantes”, voceado por el Crispín de Benavente, o la desmitificación de personajes preconizada por Brecht –según Buero Vallejo- siguiendo el camino marcado por Cervantes, Quevedo y Goya.

UN DIRECTOR TEMEROSO