Galicia y el rey

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Esperanza Aguirre, el neoliberalismo con zapatos de tacón, se marcha. Deja como herencia Eurovegas, que es parecido a Eurodisney, pero con Heraclio Fournier como protagonista en vez de Mickey Mouse. Santiago Carrillo también se va, pero a otra vida. Puede que hasta la decisión de Eurovegas de instalarse en Madrid haya influido en su marcha. Seguro que la recalificación del suelo en Paracuellos para construir el macrocasino no le sentó bien, aunque el tabaco y los años también hicieron lo suyo.

El rey no se va, aunque quienes el lunes lo vieron pilotando un healicóptero pensaron que no volvería. Al día siguiente, para demostrar que ahí seguía, difundió a través de internet sus ideas sobre el independentismo. ¡Allá va el argumento de los republicanos de que la monarquía es una institución pasada de moda!

Pero la inmersión de la casa real en las nuevas tecnologías de la comunicación tampoco es que sea una noticia maravillosa. De aquí a navidades, don Juan Carlos tiene tiempo de convertirse en un maestro y sustituir, por lo tanto, su mensaje de Nochebuena por un SMS o un WhatsApp. ¡Dónde irá la media horita de calma familiar previa a la cena! ¡Adiós a esos minutos de silencio de la suegra tan añorados durante doce meses!

Compensar semejante pérdida es muy difícil, pero aprovechando la afición del Gobierno a los recortes se puede conseguir. Si el rey, timonel del Estado, se lanza a la modernidad, la obligación del país es seguir su ejemplo. Fuera el Congreso; fuera el Senado. Tarifa plana para los parlamentarios y a celebrar los plenos por twitter.

Y, por extensión, la misma medida se aplicará en las comunidades autónomas. El beneficio para Galicia será grandísimo. No habrá que perder ni un minuto en redactar la ley que regule la reducción del número de diputados, con lo que estos se podrán dedicar full time a resolver los problemas reales de los ciudadanos. La banda ancha llegará a todo el territorio, porque, aunque desde el triunfo de los del birrete sobre los de la boina el PP tiene bastante olvidados a quienes no son urbanitas, aún le queda algún parlamentario “boinante” al que habrá que darle acceso a internet. La inversión en infraestructura ya se hizo con la puesta en órbita del satélite Xatcobeo, así que hay que empezar a sacarle partido. Ser una potencia en tecnología espacial tiene esas ventajas.

¡Quién iba a pensar que la conversión del rey de cazador en internauta iba a beneficiar tanto a Galicia! ¡Ni los corzos de O Courel podían imaginárselo!

Galicia y el rey