Gente corriente

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El verano y las vacaciones son un buen momento para reflexionar sobredeterminados temas, a los que habitualmente no podemos prestar demasiada atención. Uno de ellos, y no de los menos importantes, es el de la vida en familia. Quizá por eso me venía estos días a la memoria la película de Robert Redfordtitulada Gente Corriente.
La historia que se narra en ellaes relativamente sencilla, la de un joven traumatizado e incomprendido, particularmente por su madre, una mujer fría y perfeccionista, que no puede dejar de compararlo con otro hijo, más parecido a ella y perdido en circunstancias trágicas, de las que en parte el protagonista se cree responsable. Junto a estos dos personajes, aparecen también un padre desconcertado por una situación que le supera y un psicólogo particularmente competente.
Menos por lo que atañe a la de la madre, la película rezuma humanidad por todas partes.Sobre todo por parte del psicólogo, que más allá de lo puramente profesional no ahorra esfuerzos para ayudar a quien lo necesita. Pero desde mi punto de vista el verdadero protagonista de la película es el padre, que se encuentra sin saber muy bien a qué atenerse, entre el trauma psicológico de su hijo y el comportamiento rígido y poco humano de su esposa. No en vano es él, el padre, el que al final tiene que tomar una decisión traumática, ante una situación insostenible.
El hijo llega a entender e incluso a aceptar la realidad, la de su condición de persona limitada y vulnerable; todo lo contrario que la madre, que no sólo no soporta esa condición sino que la odia, lo que le inhabilita para demostrar el más mínimo cariño o comprensión. Así las cosas, al padre no le queda otro remedio que apostar por el más débil, que a la postre es el ser más normal, a costa incluso de tener que abandonar a su mujer, empeñada en vivir en el infierno de su perfección.
El ambiente de familia, no ya acomodada sino rica, al estilo de la clase media alta americana, cuyos problemas no proceden de ningún tipo de necesidad material, completan la síntesis de esta interesantísima película. Un film que resalta el valor mismo del ser humano con todas sus limitaciones, frente a las actitudes narcisistas. Las mismas que desgraciadamente suelen convertir en un verdadero infierno cualquier ambiente donde se manifiesten, especialmente el familiar.
No cabe duda que el narcisismo o cualquier otra manifestación de vanidad compulsiva, pueden dar cierta satisfacción a quienes la ejercitan, al sentirsesuperiores. Pero en último término el destino de tales actitudes es la amargura e, incluso, la soledad. Todo lo contrario de lo que ocurre con el cariño, el principal seguro de vida de cualquier ser humano.

 

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