Impresionados

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Contaban las crónicas que la canciller Merkel quedó muy impresionada en su reciente visita a Madrid por los ajustes y recortes que implantó el Gobierno de Rajoy para restablecer el equilibrio de las cuentas públicas.

Pero seguro que la dirigente alemana se mostraría mucho más impresionada, como lo estamos todos, si conociera la política retributiva de numerosos ayuntamientos y diputaciones –también en Galicia–, que tienen dificultades para pagar las nóminas a fin de mes y entre todos deben más de 36.000 millones, pero abonan a sus funcionarios unos sorprendentes complementos salariales, que son otros tantos privilegios con cargo a los impuestos de todos los españoles.

La información la publicaba el domingo día 9 el diario “El Mundo” en el suplemento “Crónica” y es alucinante, porque algunos ayuntamientos y diputaciones pagan a sus funcionarios complementos increíbles como plus para por el uso del anticonceptivo DIU, para cirugía estética reconstructiva, para clases de música, arte dramático y danza, para hacerse acupuntura, para tapones para piscina, para financiar panties, plantillas ortopédicas, para ortodoncia, para auriculares, plus de pantalla –por trabajar con ordenador–, plus de bocadillo...

Para escarnio de los parados, llama la atención el plus por asistencia y puntualidad, un pago mensual –en vigor en Pontevedra– por cumplir con la obligación de acudir puntualmente al trabajo diario. O pluses por jubilación, como los que pagó la Diputación de Málaga por importes de 20.000 y 30.000 euros, que también tenía el Ayuntamiento de Santiago.

En el reportaje, los periodistas Martín Mucha y Lucas de la Cal informan de los intentos de varios responsables de personal para suprimir esos pluses, pero los representantes sindicales en la mayoría de los casos –y de los pluses– se niegan a perder estos privilegios a pesar de que en la actual situación los organismos públicos no se pueden permitir tales dispendios, que tampoco se permiten ayuntamientos de países de nuestro entorno con un estado de bienestar más floreciente.

Son algunos ejemplos de alegrías retributivas en “la España de los pluses”, una práctica extendida que, aunque es legal por estar recogidas en los respectivos convenios colectivos, resulta indecente e insultante para los demás trabajadores y, sobre todo, para la legión de parados que hay en el país. Y es un agravio comparativo para otros funcionarios.

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