Los cruceros cambian de puerto

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EL todopoderoso Caballero, don Abel, tan dado a sacar pecho por cualquier nimiedad, incluso aunque el mérito no le corresponda a él, se siente estos días como si careciese de esternón y costillas. La decisión de las navieras Cunard y P&O de cambiar el puerto de Vigo por el de A Coruña para las escalas de sus cruceros le ha hundido el pecho hasta hacerlo chocar con la columna vertebral. Ahora bien, que no aprovechen por María Pita para hinchar el pecho; las casas armadoras no tomaron la decisión sin más ni más, sino que hay mucho trabajo detrás para convencerlas. Y ya se sabe que la xente de común no se lleva bien con el trabajo.

Los cruceros cambian de puerto