SONRISAS

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Últimamente nos estamos acostumbrando a ver negocios surgidos de la nada que, sin saber muy bien cómo, se convierten en grandes imperios económicos, capitaneados habitualmente por personas con cierto carisma o liderazgo especiales que parecen haber descubierto la fórmula mágica del éxito, pero que de la noche a la mañana caen por su propio peso con la misma rapidez y facilidad con la que triunfaron. Ahora le toca el turno a grandes firmas dedicadas a la salud buco dental, que ofrecían tratamientos a bajo coste y con facilidades de pago o financiación que no admitían la competencia de otros profesionales del sector incapaces de igualar las ofertas de aquellas macroempresas todopoderosas. El secreto, sin embargo, parecía radicar en la menor calidad de los materiales empleados y en una dudosa gestión económica que lejos de afianzar el negocio iba socavando los de por sí débiles cimientos del supuestamente exitoso negocio. Como siempre, al final, los perjudicados pueden ser los usuarios confiados a los que, si la ley y la justicia no lo remedia, pueden helársele sus sonrisas. 
 

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