Saneamiento

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Uno de los problemas históricos estructurales de la ciudad de Ferrol ha sido el saneamiento de la ría. Desde que tengo uso de razón, recuerdo estar leyendo en la prensa fortísimas criticas a los diferentes gobiernos en relación con esta cuestión. No exagero nada si les digo que ya se hablaba de la ría a mediados de los años ochenta, cuando el que les habla apenas era un estudiante de bachillerato. Después de casi treinta años, por fin un gobierno municipal, en colaboración con el Ministerio de Fomento, ha dado solución a esta importante cuestión. Cualquiera es capaz de ver en nuestra ciudad el avance de la ejecución de las obras en varias importantes arterias de la ciudad; Paseo de Caranza, Tejeras, Irmandiños o el muelle. Las primeras viviendas que comenzarán a depurar sus aguas residuales serán los vecinos de La Magdalena, Ferrol Vello y Canido. Ferrol apuesta por una gestión municipal del saneamiento menos costosa para los vecinos, frente a otros modelos, como el de algún concello cercano en el que cada ciudadano paga anualmente más de 100 euros. En Ferrol se pagará una tasa que no superará los 70 euros anuales y dicha cantidad podrá ser menor en función de los consumos de metro cúbico de agua. A su vez, habrá una bonificación de hasta el 85% del recibo en función de los ingresos familiares, con los que las rentas más bajas no sufrirán la puesta a disposición de este servicio público. La zona rural y los locales y domicilios vacíos estarán exentos de pagar la nueva tasa. Conviene recordar las diferencias entre un impuesto y una tasa; pues el primero es una exacción económica obligatoria del Estado sobre el ciudadano para la financiación genérica del mismo, y cuya cuantía está sometida a la libre decisión del gobierno de turno;  mientras que la tasa está ligada directamente al coste del servicio concreto y su cuantía se calcula en base a unos estudios de sostenibilidad. Es decir, que su importe no nace de la decisión del Alcalde sino del resultado de los estudios de costes preceptivos. Con la puesta en funcionamiento de esta infraestructura tendremos una ría más limpia, se acabarán las limitaciones productivas del sector marisqueo con un incremento de puestos de trabajo; y las aguas interiores de Caranza y A Graña estarán aptas para el baño todo el año. Oponerse sin más, es un simple ejercicio de demagogia.

 

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