DERRUMBE

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Un nuevo derrumbe de un edificio en ruinas, esta vez en Canido, pone de relieve una vez más en qué punto se encuentran muchos inmuebles del casco urbano. Si hace escasas fechas, la caída continuada de cascotes y el hundimiento de viviendas en Ferrol Vello obligaba a cerrar una calle, el que se registró en Atocha determina cambios temporales en el tráfico rodado. Los escasos metros que separan el edificio ruinoso de un colegio público agudizan un problema al que escasas, o nulas, soluciones se le están dando en esta ciudad. Urge la prontitud en materia administrativa para que los propietarios solventen el abandono.

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