¿QUÉ BOLLO ES VIVIR!

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Jóvenes que sobrepasan sesenta años a escena! La vida es así de agradecida y hermosa cuando se disfruta cooperando y haciendo posible una empresa colectiva. El grupo “Los Cigarrales” están integrados en la Casa de Castilla – La Mancha y caminan al filo de las tablas teatrales como perico por su casa. Se iniciaron con Aristófanes y García Lorca, “Asamblea de mujeres” y “Bodas de sangre”, respectivamente, y ahora han querido obsequiarnos con la comedia que comentamos para completar todos los géneros.

Teodoro Orgaz, presidente del colectivo, aseguraba días pasados en este periódico que el elenco tiene cualidades y conoce el oficio. Por ello, aprovechando el marco incomparable de Ágora, el IMCE dio cauce a la representación de “¡Qué bollo es vivir!”, de Antonio Lara, homónimo título en clave burlesca de la famosísima de Frank Capra, si bien con situaciones distintas.

Fijaciones. Encuentros. Desencuentros. Vaivenes de una relación matrimonial aderezada con celos. Una esposa histérica que tergiversa y trueca todo. Un marido que trata de sosegarla sin conseguirlo. Los suegros en farsa delirante y equívoca. Una hija en edad casadera y un novio que, contra viento y marea, pretende llevarla al altar.

Después, un criado amanerado que pasea su palmito y canta su pasodoble sobre las autonomías “el que es libre y prueba esto, repite…”, la doncella, el médico majareta y la secretaria con ínfulas da prestaciones a su jefe ajenas a la oficina.

Estupenda galería de esperpentos, con acentos de musical, que mantienen excelente ritmo y defienden bien sus papeles en la feliz adaptación y dirección dramática de ese brujo que es Víctor Díaz Barús al extraer alquimia narrativa a un plantel de aficionados. El público, que llenaba la sala, lo reconoció al final con atronadores aplausos a toda la compañía, recabando como broche final la presencia de Díaz Barús en el palco escénico.

¿QUÉ BOLLO ES VIVIR!