Un perreo sangriento

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A un melómano, ya sea amante de la ópera, del tecno o de la salsa, puede perfectamente gustarle también el boxeo. Que lo practique al ritmo de su música favorita no supone ningún problema, pero sí que utilice como rivales a otras personas que también están disfrutando de la actuación. Eso fue lo que ocurrió en las verbenas del Combo Dominicano en Mera, Vilaboa, Vixoi y Bergondo: todas ellas acabaron en una batalla campal. Ese sangriento perreo es intolerable, así que habrá que tomar las medidas oportunas para que el merengue vuelva a ser dulce. Que un concursante de Masterchef lo conseguiría, seguro que sí; pero casi es más fiable que la Guardia Civil se dé algún paseo por el campo da festa.

Un perreo sangriento