¿Dónde vas, Europa?

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Tal vez convenga recordar que la historia reciente de Europa está llena de referencias que no son como para colgarse medallas: los acomodos encontrados para Irlanda y Dinamarca tras referendos negativos ante la petición de reformar el Tratado de la UE. Más reciente es la injerencia de la “troika” para colocar –por la fuerza del dinero o forzando la máquina– gobiernos en Italia y Grecia.
Curioso, ya lo hemos comentado más veces, que en Eurovisión participe Israel o en la Copa de Europa de baloncesto también lo haga. O, mire usted por dónde, que las naranjas del otro lado del Estrecho lleguen antes a los mercados que las españolas. Por poner algunos ejemplos chuscos que dejan en evidencia algunos aspectos…
Parece obvio recordar que Alemania se creó –después de la Segunda Guerra Mundial– con la solidaridad europea y la condonación de su deuda.
Muchos europeos sospechan que la actitud de Alemania ante el problema griego buscaba colocar un gobierno a su gusto o un grupo de tecnócratas para amenazar a otros países con problemas (Portugal, España, la propia Francia).
Pero es que, además, en los últimos años, la pobreza golpea duro en el Sur de Europa. Grecia y España presentan los peores datos desde 2008, según un estudio de Eurostat. Y es la España de Rajoy la campeona de la desigualdad “por culpa de un capitalismo voraz, ávido y sin control”, según Thomas Piketty, uno de los gurús de la economía moderna.
La Europa que todos soñábamos se ha convertido en la Europa de los mercaderes, y aquellas ideas que alumbraron su nacimiento fueron retrocediendo hasta límites insospechados. Ahora Cameron promete luchar duro en la negociación con la UE, al tiempo que ya anunció que se ve libre de compromiso alguno en el asunto de los refugiados.
Este es el gran drama con el que se enfrenta ahora Europa, que pasó de anuncios de solidaridad a encerrarse en sus fronteras. Ejemplos hay, desde Alemania hasta Hungría. Mientras países del entorno de Siria reciben a millones de refugiados –pese a sus penurias económicas–, por aquí esperamos a varios centenares y ahora, al parecer, la solución es dar dinero a Turquía para que los mantenga lejos.
Ya dijo la mano derecha de Rajoy, entre baile y mitin, que enviaremos una cantidad parecida a la que ofrece Polonia.
Y además crece la xenofobia y los populismos. ¿Dónde vas, Europa?

¿Dónde vas, Europa?