Vargas Llosa muta en un destroyer

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MARIO Vargas Llosa, hombre maduro a quien le gustan las mujeres más o menos de su tiempo, es un artista con la pluma y un asesino con la lengua. Sin perder el tono cadencioso del hablar peruano, su boca lanza sacacorchos de navaja suiza con la misma precisión con la que los delincuentes los utilizan para destrozar las articulaciones a sus víctimas, que es lo que él acaba de hacer con Podemos y el PSOE. Del primero dice que propone el retroceso más radical hacia formas primitivas y sobre el segundo, que el socialismo está muerto. Él nunca se ha caracterizado por sus ideas de izquierdas, pero pocas veces se le vio tan demoledor. 

Vargas Llosa muta en un destroyer