Sí, hombre

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Da la impresión de que hemos amado durante mucho tiempo lo que está lejos en detrimento de lo que está cercano. El presidente del Gobierno habla como tal en Europa y nos habla como extranjeros en España. Los gestos de desprecio hacia ciertas preguntas así lo dan a entender. Una persona se presenta por un partido pero cuando sale elegido ya es de todos, porque sus decisiones afectan a todos. Si surge algún escándalo, sospecha o agravio comparativo, él tiene que salir como presidente. El señor Rajoy no es nuestro amigo con el cual hemos coincidido una noche de copas. Se han olvidado ya de que el pueblo soberano, siempre, a la larga, tiene razón. Distingue muy bien cuándo se le está mintiendo. Ya se le mintió con el programa electoral. Se le volvió a mentir cuando ya era presidente; de todas formas cuando uno lleva tanto en la política no puede decir que no se ha enterado y acusar a la herencia recibida de todo lo que sucede. Esconder la mediocridad detrás de ciertos discursos es pobre, pero cuando se repite tanto empieza a ser sospechoso de que el problema es otro. Nunca se supo qué hacer, solo se quería el poder. Creer que da igual lo que se diga o se haga cuando nos están cambiando la vida a todos es sumamente peligroso, pero añadirle a esto chulería, altivez, es una inconsciencia. Nada se negocia, nada se escucha, el plan está trazado y todo discurso dependerá del clima mediático, de la ciclogénesis explosiva. Su sonrisita de sabelotodo, a veces cargante, es ya en estos días algo intolerable; el chico tiene la bici y no se la deja a nadie. Pero los tiempos son difíciles y combinan mal con el secreto y la mentira. Si seguimos amando lo lejano y perdiendo olfato para lo que tenemos al lado, lo más sencillo que nos pueda pasar es quedarnos solos en medio del griterío de los nuestros. “No entiendo nada, con lo que hice yo por ellos”. Ya le veo a usted haciendo pucheros, pero se irá para casa con pasta y sin problemas de conciencia. ¿Por qué no es usted presidente de una vez y no el encargado de la clase, el chivato que dejan de guardian para que nadie copie? Sufrimos, nos manifestamos, nos cabreamos, gritamos. ¿Todavía no sabe usted por qué? Ya no vale, porque somos unos rojos, alborotadores, antisistema etc. Pero encima, no sea usted chulo, no ve que los suyos le siguen el ejemplo. ¿No le da miedo que pensemos “Nos gobierna la mafia, que parezca democracia”?

Sí, hombre