El embajador de Venezuela era otro

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MADURO no necesita darle al ronsito para que se le caliente el pico. Tal vez esté haciendo méritos para acabar como su padre putativo y por eso píe en cuanto se le presenta la mínima oportunidad, o incluso sin que se le presente oportunidad alguna. El caso es que Rajoy pidió justicia, respeto a los derechos humanos y libertad para los presos políticos venezolanos y Maduro estalló: “Se le reventarán los dientes a Rajoy y a la derecha internacional si se mete con Venezuela”, para rematarla calificó al presidente del Gobierno de “bandido” y “protector de delincuentes”. ¡Zas!, incidente diplomático al canto. Exteriores convoca al embajador del país sudamericano y en el ministerio se presenta un tal Mario Isea y no Pablo “Viva la Gente” Iglesias, a quien toda España tomaba desde hace años por el jefe de la legación bolivariana y más después de que calificase a Felipe González de “mayordomo de Slim” por pedir la liberación de Leopoldo López. Pues no; está a sueldo de Caracas, pero por ahora sin cargo oficial.

El embajador de Venezuela era otro