El peligroso trabajo de dirigir el Fondo Monetario Internacional

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YA no cabe la más mínima duda: si hay un puesto peligroso en el mundo ese es el de director/a del Fondo Monetario Internacional. Y es que los últimos inquilinos de ese trabajo han acabado de una manera un tanto traumática. Por ejemplo, Rodrigo Rato, quien en el horizonte ve unos cuantos años en alguna celda. También está Dominique Strauss-Kahn, acusado de abusos sexuales y que, a la hora de la verdad, vio como el caso se diluía como un azucarillo en café caliente, eso sí, cuando ya no estaba en el cargo. Y ahora le llega el turno a Christine Lagarde, sucesora de Strauss-Kahn (si no se tiene en cuenta la interinidad de John Lipsky) que ha visto como su propio país, Francia, la envía a juicio por una presunta negligencia. Seguro que nadie quiere ser candidato a sustituirla.

El peligroso trabajo de dirigir el Fondo Monetario Internacional