Mentiras y vídeos

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El caso de Olvido, concejal protagonista de un vídeo erótico que “colgaron” en Internet sin su permiso y que, en principio, le llevó a presentar su dimisión para, finalmente, continuar en su puesto, ha conmocionado el país.

Hay cien, doscientas, trescientas, mil cintas de vídeo que recogen declaraciones, opiniones y promesas de nuestros representantes políticos cuando, por su propio interés o ejerciendo su función, se dirigen a la ciudadanía, que acaban en mentiras, les dejan impúdicamente desnudos. Alguno ejerciendo de presidente del país y, por tanto, con el BOE o el DOG.

Por ejemplo, Rajoy diciendo que “subir el IVA es la solución del mal político”, añadiendo que él jamás lo haría.

Por ejemplo, señalando que sus líneas rojas situaban fuera de cualquier recorte a la sanidad, la educación, la dependencia.

Por ejemplo, protagonizando un vídeo con Esperanza Aguirre, en el que los dos, a pie de calle, firmaban un manifiesto contra el aumento del IVA.

Por ejemplo, cuando, desde la bancada en la oposición, criticaba el acercamiento de presos al País Vasco

Pero ya Rajoy se hizo famoso con los hilillos e insiste en sus viejas prédicas (él no sabe, el no quiere, él no puede) para meter la mano, y muchas veces hasta la planta del pie, en una política que demostró su inutilidad pues el paro sube, la deuda también y solo baja la calidad de vida de los ciudadanos.

Montoro también se lució con las declaraciones que justificaban sus actuaciones como ministro y ahí está “la más gorda”: la amnistía fiscal solo recaudó el 2% de lo que preveía el Gobierno con lo que se trató de un flaco negocio para el Estado y un magnífico acuerdo para los defraudadores.

Aquí, Feijóo cuenta que “no bajó el sueldo a los funcionarios, sino que cumplió con la legislación del Estado”, lo que es una mentira y, además, una deslealtad. Bajó el sueldo y le echa la culpa a Rajoy.

Resulta, no me olvido, que se trataba de reflexionar a través de un asunto que ocupó a los tertulianos de la radio y la tele, sobre esos políticos que usan los medios para mentir y engañar –con premeditación y alevosía, haciendo abuso de su cargo– y ni dimiten, ni rectifican ni piden perdón… Algunas mentiras que nos ofrecen los vídeos de la tele son peores que el de Olvido. Y hacen más daño.

 

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