Salen las cuentas...

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Gastamos media semana en cuadrar las cuentas, separar el trigo de la paja, los “hooligans” de los moderados y los partidistas de los partidarios, para llegar a la cuadratura de este círculo infernal donde todos ganan, nadie pierde, pero muchos se declaran cabreados. Y, al final, compañeros, salen las cuentas: tenemos casi seis millones de parados a los que sumar otros dos millones de familias sin ningún tipo de ingreso, que tienen entre sus miembros a esos niños (tres de cada diez) que no comen caliente todos los días. Algunos “apandan” con un dependiente al que el Estado lo dejó en la estacada más de tres veces y cuentan en sus filas con un yayoflauta que estira los ahorros que no le robaron los banqueros corruptos. ¿Suman? Pongan ustedes que entre seis y siete millones a los que se deben añadir los pobres de pedir.
Al otro lado, en la otra banda, los cuarenta mil aforados que a esa condición suman salarios de entre cuatro mil y siete mil euros al mes. También se les conoce por “la casta” y estos días llevaron un duro golpe, pero aún patalean. Unimos a la cifra los cien mil hinchas que fueron hasta Lisboa a golpe de tres mil euros por individuo y ya son cuartos ¿no? Contemos, también, los que fueron de papo como Juan Carlos, Ana y José Mari; Mariano, federativos y escoltas.
Añadan los corruptos repartidos entre Gurtel, Campeón, Orquesta, Pokémon, Brugal, ITV catalana, obras varias en Levante, pasta de los ERE en Andalucía, evasores de dinero y viajeros a Suiza, los alegres empresarios del Ibex con sus paraísos fiscales, los terratenientes acogidos a la ley que aprobó Aznar (para beneficio de la Conferencia Episcopal) y los otros que chupan de la teta de Europa por cada kilómetro de tierra; pongan en esa lista los que desguazaron Pescanova, explotan el agua y aire que es de todos (también puede llamarles “las eléctricas”) y deben salir, contando por lo gordo, otros siete millones de parásitos que viven del prójimo que les es más próximo.
Luego están los de la economía sumergida y los falsos autónomos. La sal de los empresarios que recomiendan trabajar más, cobrar menos y hacer turismo por la Europa rica. Los que estafan a la señora Hacienda y los que roban directamente. Así que, ganan los que se ponen morados y perdemos los que estamos negros.
Salen las cuentas, coño.

Salen las cuentas...