Promesas y pactos

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Solucionado el enredo de las elecciones autonómicas en Cataluña, toca ahora meterse de lleno con otro embrollo, el del Gobierno de España. No se vislumbra ninguna coalición, digamos que natural, que permita hacerlo. Ni el PP con Ciudadanos, ni el PSOE con Podemos e IU. Nadie logra sumar los diputados necesarios. Por el camino se dejan otros pactos posibles como la gran coalición de PP y PSOE o el tripartito PSOE, Podemos y Ciudadanos. Las clases de aritmética nunca habían sido tan emocionantes como hasta ahora.
Por el camino se van dejando desplantes, con eso de querer dejar claro la postura de cada uno pero dejando resquicios abiertos. Podemos se presentó con la intención de formar cuatro grupos parlamentarios y cumplir de esta forma lo prometido a los nacionalistas gallegos, catalanes y valencianos. Pero los de Pablo Iglesias se han topado con el reglamento del Congreso, que por otra parte era bastante claro. Aunque claro, Pedro Sánchez se hace querer prometiendo que lo va a mirar con buenos ojos si el PSOE a cambio recibe su apoyo. Ante estas declaraciones, Rajoy se enoja por las promesas del líder del PSOE al considerar que este promete lo imposible para asegurarse el apoyo de los nacionalistas que quieren romper España. Y mientras lo hace vuelve a dejar caer como quien no quiere la cosa que él está dispuesto a dejarse querer. La respuesta de Sánchez es que no es no y que el PSOE no se dejará engatusar. Aunque desde Podemos ya le han leído la cartilla por su pacto con el propio PP y Ciudadanos para conformar la Mesa del Congreso. Y mientras, Ciudadanos se deja querer por todos. Con unos resultados más discretos de los que se les auguraba y sin el peso suficiente para convertirse en la llave de un nuevo gobierno, los de Rivera no le hacen ascos a cualquier coalición que pueda desatascar la situación. Aunque los de Podemos también les han echado en cara como al PSOE que han pactado con el PP y que mucha nueva política pero al final hacen lo que todos. Y Rivera no se ha callado y le ha dicho a Iglesias que mucho hablar, pero que al final los que querían cuatro grupos y más sillones eran los de morado. En definitiva, el camarote de los hermanos Marx parecería un remanso de paz comparado con lo que nos espera en las próximas semanas hasta que se resuelva un rompecabezas donde la convocatoria de nuevas elecciones no sería algo descabellado. Seguiremos informando.

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