El consejode Beiras

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EL ya octogenario Beiras, expeditivo durante toda su vida, sentenció a Paula Quinteiro: “Si yo fuese ella, pediría disculpas y dimitiría”. Sin embargo, a la belicosa parlamentaria de En Marea, originariamente un espacio multicultural hispano-galaico y ahora sabe Dios qué, a quien le gusta que sus charlas con la Policía se basen en la premisa “no sabe con quién está hablando”, ni se le ha pasado por la cabeza semejante posibilidad. Lógico, pues hay quien, como si fuese Red Bull, le da alas. El coruñés que gobierna Santiago, Martiño “2.0” Noriega, ha rebajado a la categoría de “incidente menor” la refriega con los agentes y la rotura de los espejos retrovisores. Toral, él no va a pagar el arreglo... pero a los compostelanos seguro que les ha hecho una gracia de miedo que su alcalde considere que el vandalismo nocturno es un reclamo más para promocionar la ciudad. Solo falta que Quinteiro haga como Urdangarin y exija que se le perdone todo porque ya ha sido condenada por los medios informativos y la sociedad.

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