Dos mujeres diferentes

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CARMEN Santos, la vicaria de Pablo Iglesias na terra, mira de esguello –mala señal–, pese a lo cual presume de que los círculos concéntricos enxebres se caracterizan por sus relaciones fraternales. Tan fraternales son esas relaciones que la diputada Ángela Rodríguez, alias Pam, cuando se refiere a ella le llama “la puta coja”. Pero Santos sigue a lo suyo, que es mantener el carguiño, y se agarra con fuerza a la coleta de su jefe como los indios lo hacían de las crines del caballo. Los críticos están convencidos de que si hace falta hasta cambiará os cueiros a los mellizos de los que él será el padre e Irene Montero la madre.  En cambio, por Andalucía la situación es muy diferente; allí los anticapitalistas con Teresa Rodríguez al frente están tensando la cuerda de tal manera que el partido se encuentra al borde del cisma. Está claro que ella no solo no cambiará cueiros, sino que ni siquiera le preparará la papilla a los niños. Tendrán que comer potitos, porque papá y mamá tampoco tiene tiempo para andar peleándose con la termomix. 

Dos mujeres diferentes