Palomas

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No son pocas las Ordenanzas Municipales que aluden al problema que representan las palomas. El Ayuntamiento de Madrid, en la que junto con ratas y cucarachas nutre, al igual que otros ayuntamientos, el capítulo de plagas, tiene una página en internet con el fin de velar por la protección de la salubridad pública y en la que cualquier vecino puede rellenar un Formulario de Aviso del problema siempre que este se dé en espacios públicos. Informa, asimismo, sobre sistemas diseñados para evitar su aposamiento en las edificaciones: repelentes, púas y mallas protectoras; modificación de planos de posamiento de horizontal a inclinado en ángulo de 45º, que ya podían tener en cuenta los arquitectos en obra nueva y  exigirlo los técnicos municipales.
Advierte de que de nada sirve colocar bolsas plásticas, cintas de colores, muñecos-búho o CD´s colgando más que para afear; sólo la colaboración ciudadana, a la que apela para no alimentarlas de forma expresa ni indirecta para no atraerlas y, por tanto, evitar las molestias derivadas: manchas permanentes, oxidación y corrosión de estructuras de metal, obstrucciones en canalizaciones, degradación de fachadas, daño en la pintura de los coches, aspecto de suciedad.
Las heces, junto con las plumas, son foco de microorganismos y parásitos, constituyendo un problema de salud pública. El artículo 11.4 de la vigente Ordenanza de Protección y Tenencia de Animales prohíbe expresamente la alimentación de palomas en espacios públicos: calles, plazas y zonas ajardinadas.
Resulta placentero echarles trocitos de pan; sin embargo, según los expertos, los patógenos relacionados con las palomas se propagan simplemente por el aire, además de por ingestión y contacto directo con mosquitos y garrapatas que ellas mismas transportan, convirtiendo el bucólico acto de alimentarlas en un problema de salud pública. Por otra parte, una vez dado pan o lo que sea, a media docena de palomas, aparecerán docena y media por el efecto llamada, aumentando la cantidad de excrementos, origen de enfermedades varias: salmonelosis (gastroenteritis…), histoplasmosis (enfermedad respiratoria provocada por hongos transportados por el viento) entre otras. Pero arrojarles alimento al suelo no sólo atraen palomas sino también roedores. En Nueva York, una campaña llevó a instalar hasta en los parques, de forma permanente, unas placas con las leyendas siguientes: “Por favor, no alimente palomas” y “Alimente una paloma, criará una rata”. No en vano los denominados expertos llaman allí a las palomas, “ratas del aire”.
En Ferrol, la Ordenanza Municipal sobre Protección y Tenencia de Animales de 7/4/2014  nada dice al respecto cuando tenemos vecinos verdaderamente aficionados a darles de comer.
El artículo 8 no parece aplicable ni por aproximación puesto que todo el texto se está refiriendo a gatos y perros y el artículo finaliza excluyendo la “recompensa por adiestramiento”. Personalmente saludo con alivio y un ¡por fin! que “se prohiba expresamente las micciones en fachadas de edificios y mobiliario urbano”. Ignoro cómo sancionarán tal incívica conducta puesto que carecemos de bobies pateando el barrio, listando dónde proliferan tanto estas como las otras conductas; servidora hace mucho tiempo que no ve el coche limpiaceras y se ve obligada a tomar medidas con azufre, escobón y lejía, lo que hubiera evitado de haber emulado nuestro Concello al Ayuntamiento de Málaga.
En aquel, el Servicio de Vigilancia Sanitaria Ambiental tiene habilitada una web en la que cualquier vecino puede descargar las copias del impreso oficial (un ejemplar para el interesado y otro para la Administración) que, tras las identificaciones, le permite cursar la “Denuncia por molestias producidas por palomas” –así reza el encabezamiento- , motivándola, señalando el lugar dónde se encuentra el problema y, algo nada baladí, sin que los vecinos tengan que indisponerse entre ellos.
La propia autoridad local “inspeccionará y apercibirá a las personas identificadas que alimenten indiscriminadamente a las palomas para que depongan de su actitud. En caso de no hacerlo, se les abrirá el correspondiente expediente sancionador” ¡Viva el Alcalde de Málaga que haya sacado esta Ordenanza! Y no quien permite que un funcionario pasee en busca de la fachada recién pintada para, acto seguido, subirle el IBI en plena crisis, fomentando las fachadas despintadas y “encagallonadas”.

 

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