¿Hasta dónde llegará la Marea?

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Podemos y sus mareas se enfrentan, en una lucha titánica, a su pasado reciente y a sus cambios presentes. Recordemos que “vienen de las calles” y que, desde aquel primer momento, cuando les calificaron de “perroflautas”, “yayoflautas”, “antisistema”, hasta ahora mismo su recorrido ha sido observado, analizado, puesto bajo el microscopio, medido y pesado. 
Ya conocen el recorrido: de las plazas y calles a los parlamentos de Europa y España, pasando por diputaciones, ayuntamientos y gobiernos autonómicos. Llegados ahí –haciendo caso a quienes les aconsejaban o “azuzaban” a entrar en el sistema– fueron tachados de comunistas, agitadores bolivarianos, extremistas, rompedores de la patria y un amplio etcétera.
Es cierto que en 2013, y en Intereconomía, Iglesias se reconoció comunista y es verdad, también, que en 2014 apuntaba ya a su partido a la socialdemocracia y que en estas elecciones copian, de manera descarada, aquellos posters optimistas llenos de colores y felicidad que usó el PSOE en el 82 para arrasar en las urnas. 
Ahora con su confluencia con Izquierda Unida (donde hay comunistas y gentes de otras procedencias) tiene –no sé por qué– que moverse en un equilibrio de funambulismo. Lo que se puede destacar de Podemos, y el mejor ejemplo son las mareas y otros grupos donde hay gentes de todos los lados, es que recogió el desencanto, el cabreo, el asco, de un gran número de conciudadanos hartos del panorama de un gobierno que había copado todas las administraciones, entrado como un virus en los diferentes estamentos y llevado al ochenta por ciento del país a la ruina. 
De eso, y del abandono del PSOE de sus trincheras –no hay más que recordar algunas votaciones en el Congreso– nace su fuerza. Y su fuerza está, sobre todo, en haber aglutinado a su alrededor a otros españoles que, como una marea, se unieron para conquistar otras playas. 
Y eso vale para su unión con Izquierda Unida, donde aunque el PCE sea su aglutinador y referente, cuenta con otros movimientos de signos distintos, pero con una meta común, que bebe de las ideas de Julio Anguita: programa, programa, programa y después la ideología. Anguita bautizó como “socialismo real” ese movimiento. Y su programa, lo mostraba claramente. El domingo pasado, aquí en la calle, consiguió la devoción de miles de coruñeses. Una marea de gentes de toda condición, de familias enteras, “hicieron” la ola, que se multiplicó como en las mareas. Veremos hasta dónde llega.

¿Hasta dónde llegará la Marea?